viernes, 29 de abril de 2016

De pícaros y caballeros. Tarea 3. Claroscuro.

Esta entrada se centra en otra actividad del proyecto Claroscuro. En esta ocasión, nuestro deber era hacer un texto en el que se contrastase la actitud de los pícaros, poniendo como ejemplo a Lazarillo de Tormes, y la actitud de los caballeros, poniendo como ejemplo a Don Quijote. Previamente debíamos hacer una lectura del "Tratado III" del Lazarillo y otra lectura sobre "La aventura de los galeotes" de Don Quijote. Esta tarea debía realizarse individualmente y, a continuación, podemos ver el resultado de mi trabajo:

En el "Tratado III" del Lazarillo de Tormes se cuenta que, Lázaro, que se encuentra en la ciudad de Toledo y vive durante unos días a base de la limosna que recibía, fue tomado por un escudero para que trabajara para él. A pesar de que Lázaro sirviese a su amo, éste sigue robando comida que decide compartir con el escudero y, cuando el alcalde de la ciudad prohíbe pedir limosna en las calles, las vecinas del joven Lazarillo son las encargadas de mantenerlos con las necesidades más básicas. Lázaro es abandonado por su amo cuando los dueños de la vivienda en la que se alojaban vienen a cobrar el alquiler. Nuevamente, Lázaro pierde a otro de sus amos.

Una vez realizado un breve resumen, comencemos tratando algunos aspectos de los pícaros, como puede serlo, la aparición de estos en la Literatura. La principal aparición de los pícaros en la Literatura, se debe por así decirlo, a la situación social de una buena parte de la población en dicha época; originalmente periodos de guerras o inestabilidad. Estos personajes de la picaresca destacaban generalmente por ser astutos y por las fechorías que llevaban a cabo.

Para tratar con mayor profundidad a los pícaros, pongamos como ejemplo al Lazarillo de Tormes. Era muy común que, los lugares de nacimiento de éstos, fuesen lugares reales como aldeas o pequeños pueblos; en este caso, Lázaro nació en la aldea de Tormes. 

Su padre fue acusado por robos y, más tarde, muere en una batalla. De su madre podemos decir que desempeñaba la labor de cocinera y limpiadora en las caballerizas, teniendo en cuenta que parece ser que tenía tratos carnales con los caballeros del lugar. Podemos observar por tanto que las familias no pertenecían a una alta clase social como lo era la nobleza, sino que por lo contrario, realizaban las tareas más comunes. Como hemos comentado anteriormente, estos personajes eran astutos y dependientes, que iban de amo en amo para subsistir y daban la imagen de antihéroe, destacando sus deshonras. Como hazañas, podríamos decir que la mayor actividad que estos realizaban era la de sobrevivir y superar las diferentes adversidades que se les presentaban mediante sus fechorías, pues mentían, robaban, etc. No solían tener aliados y por lo general, carecían en cuanto a patrimonio. No tenían riquezas aunque, en el caso de Lázaro, podemos ver al final de la obra como cambia su serte, pues, cuando comienza a trabajar como alguacil, puede apreciarse una pequeña mejoría.

Las aspiraciones que estos tenían era la de ganarse la vida y subsistir aprovechándose de los demás. A pesar de ello, la finalidad de estas novelas era manifestar la situación de España en aquel momento, algo que ya comentábamos al principio de la entrada.

Para continuar, resumiremos el capítulo de "Las aventuras de los galeotes" y haremos un análisis del comportamiento y otros aspectos sobre los caballeros.

En este fragmento Don Quijote se encuentra con un grupo de presos los cuales tenían como condena hacer galeras. Como le llamaban la atención dichas condenas, tras preguntar a los presos porque las habían recibido, les ruega a los guardias que liberen a tales. Como consecuencia de una discusión entre Don Quijote y los guardias por no estar de acuerdos, los presos aprovechan la ocasión y huyen del lugar. 

Podemos ver que en la forma de comportarse de los caballeros se aprecian algunos cambios. Comencemos pues a explicar la actitud de ellos basándonos en Don Quijote de la Mancha. En primer lugar encontramos una similitud respecto a los lugares de nacimiento de éstos, pues al igual que los pícaros, el lugar de nacimiento de los caballeros solía ser real. En este caso, podemos ver que Don Quijote nació en algún lugar de la Mancha. Su familia pertenecía a la nobleza más baja, tratándose pues, de hidalgos. Podemos apreciar una diferencia más en los rasgos éticos de estos personajes, especialmente del Quijote. Este se caracterizaba por mezclar ideas fuera de lo normal con ideas muy inteligentes. Se consideraba un caballero andante y no era capaz de distinguir la realidad de la ficción. En general éstos trataban de imitar el comportamiento de un verdadero caballero aunque en el caso de este conocido personaje, no le beneficia en nada comportarse de tal modo. 


En cuanto a las hazañas, si bien los pícaros trataban de buscarse la vida robando y aprovechándose del resto, en los caballeros era muy común que como hazañas realizasen diversos intentos de hacer justicia. Como ejemplo de ello es la aventura de los galeotes, donde libera a unos delincuentes porque cree que así esta haciendo el bien. Defendía que todos debían ser libres y, finalmente, estos pensamientos le llevan a cometer hazañas que no tienen sentido. En el caso de Don Quijote, sabemos que tiene como aliado y compañero a una figura conocida como Sancho Panza, su escudero y en cuanto al patrimonio, Lázaro y Don Quijote son muy iguales en el sentido de que el patrimonio de estos decrece. Perteneciendo a la baja nobleza, también leía novelas de caballería. Dichas lecturas hacen que se vuelva loco y no tenga el éxito que esperaba tener. La aspiración de los caballeros es muy diferente a la de los pícaros. Los caballeros trataban de ayudar a los pobres y a los más desfavorecidos. Entre las varias aspiraciones principales de Don Quijote está la de conseguir el amor entre él y Dulcinea.

Para terminar con la tarea, quería decir que me ha resultado una actividad muy interesante puesto que, a demás de conocer un poco mejor ambas obras principales en la Literatura, hemos podido observar durante la actividad dos ideales que tienen muchas cosas en común. Me ha servido para conocer mejor las características de los pícaros y de los caballeros y sobre todo, me ha hecho reflexionar sobre si aún en la actualidad se siguen dando estos comportamientos o no. (Las imágenes no proceden de ninguna página en concreto, es decir, las encontramos en el apartado: imágenes de Google. En cuanto a la autoría de las dos últimas imágenes, sabemos que la primera se llama "Joven caballero en un paisaje", cuyo autor es Vittore Carpaccio. La última imagen mostrada a la derecha, es conocida como "El zambo", perteneciente a José de Ribera).


lunes, 25 de abril de 2016

Comparación de poemas. Claroscuro.

En esta actividad, debíamos realizar un comentario en base a los poemas que hemos comparado. En dicho comentario hablaremos sobre la evolución de la lírica en el Siglo de Oro español. Finalmente, tendríamos que publicar el resultado en nuestro blog correspondiente, quedando como resultado el siguiente:

Empecemos recordando en que consistió el Siglo de Oro. Podemos explicar el Siglo de Oro como una etapa de notable desarrollo en el arte y en la literatura en España. Esta etapa coincidió con un crecimiento político y más tarde, con el decrecimiento de la dinastía de los Austrias. Como hemos estudiado, la pareja de sonetos que hemos elegido para realizar esta tarea, pertenecen a autores cuyas obras se encuadran en dicho periodo, siendo éstos: "en tanto que de rosa y azucena" de Garcilaso y "mientras por competir con tu cabello" de Góngora.

Tras esta breve introducción, comencemos pues, a comentar el primer soneto mencionado anteriormente.

"En tanto que de rosa y azucena", es un soneto escrito por Garcilaso de la Vega. De este soneto podemos decir que pertenece al Renacimiento, movimiento cultural que se caracteriza por el interés que despertó en el mundo grecolatino. Podemos ver como Garcilaso emplea como tópico el Carpe Diem; tópico que nos expone la idea de disfrutar de los años de juventud especialmente y el aprovechamiento del momento. También encontramos a raíz de este tópico, otro llamado Tempus Fugit, que hace referencia al rápido transcurso del tiempo. El tono que emplea es serio y en cuanto a su vocabulario podemos ver que es de fácil comprensión, ya que hace uso de un léxico sencillo.

También podemos decir que emplea adjetivos en varias ocasiones y tiene un carácter culto. No podemos dejar atrás los recursos de los que se sirve, encontrando así:

- Metáforas: como ejemplo podemos poner "rosa" y "azucena", nombres que usa para referirse y destacar la belleza de la mujer a la que describe en el soneto.

- Gradación: este recurso consiste en exponer varias ideas en orden descendente o ascendente. Como ejemplo elegido, podemos ver este recurso cuando dice; "mueve, esparce, desordena...".

- Anáfora: este recurso tiene lugar con la repetición de una o más palabras a lo largo de una frase. Se puede apreciar en el verso 1 y en el verso 5 cuando dice "en tanto que...".

Ya comentados los recursos literarios y, en general, este soneto, a continuación daré comienzo al soneto de Luis de Góngora. Pero, antes de comenzar con ello, me gustaría destacar que me han llamado la atención los últimos cuatro o cinco versos puesto que hace un especial enfoque hacia el rápido transcurso del tiempo y al disfrute o provecho del momento. 

Ahora sí, empezamos a comentar "mientras por competir con tu cabello" de Luis de Góngora. Como primera diferencia a destacar, este soneto se encuadra en el Barroco y no en el Renacimiento como era el caso anterior. Como ya comentábamos, se trata de un soneto en el que también encontramos como tópicos el Carpe Diem y el Tempus Fugit, usando a su vez un tono serio. Respecto a su vocabulario, podemos recalcar como diferencia respecto al soneto de Garcilaso que, aunque haga gran uso de adjetivos y su lenguaje sea de carácter culto, el léxico es de mayor dificultad.

En cuanto a los recursos literarios, en este soneto podemos encontrar:

- Metáforas: el uso que hace de estas es con la finalidad de embellecer el texto. Por ejemplo, podemos observar una metáfora cuando dice "edad dorada".

- Gradación: podemos ver este recurso cuando dice "en tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada...".

- Hipérbole: este recurso es usado para mostrar una realidad. En este caso, podríamos encontrarlo cuando dice "oro bruñido al sol relumbra en vano".

Hipérbaton: este recurso se usa para cambiar el orden de las palabras. Como ejemplo nos puede servir cuando vemos "...del luciente cristal tu gentil cuello".

También encontramos anáforas entre otros varios recursos más. De este soneto me ha llamado la atención el último verso en el que hace uso de la gradación, puesto que enuncia una serie de elementos haciendo alusión a la juventud. También me ha llamado la atención la cantidad de recursos literarios de los que se sirven los autores de estos poemas y que, a pesar de algunas diferencias, hay otras muchas cosas que ambos sonetos tienen en común.

Me han parecido sonetos muy interesantes, los cuales me transmiten la sensación o, mejor dicho, el mensaje del que podemos reflexionar sobre vivir y preocuparnos por aprovechar el presente ya que la juventud pasa de largo con gran rapidez.

Para finalizar he decidido adjuntar dos imágenes en las que se muestran los sonetos en los que me he basado para realizar esta tarea:

 

domingo, 24 de abril de 2016

Poema "El sol", de Baudelaire.

Poema "El sol":


















A lo largo del viejo faubourg, donde penden en las casuchas
Las persianas, abrigo de secretas lujurias,
Cuando el sol cruel cae con trazos redoblados
Sobre la ciudad y los campos, sobre los techos y los trigales,
Yo acudo a ejercitarme solo en mi fantástica esgrima,
Husmeando en todos los rincones las sorpresas de la rima.
Tropezando sobre las palabras como sobre los adoquines.
Chocando a veces con versos hace tiempo soñados.

Este padre nutricio, enemigo de las clorosis,
Despierta en los campos los versos como las rosas;
Hace evaporarse las preocupaciones hacia el cielo,
Y colma los cerebros y las colmenas de miel.
Es él quien rejuvenece a los que empuñan muletas
Y los torna alegres y dulces como muchachas jóvenes,
Y ordena a los sembrados crecer y madurar
¡En el corazón inmortal que siempre quiere florecer!

Cuando, igual que un poeta, desciende en las ciudades,
Ennoblece el destino de las cosas más viles,
Introduciéndose cual rey, sin ruido y sin lacayos,
En todos los hospitales y en todos los palacios.

Tema:

El tema de este poema es la importancia que para el autor tiene el sol, pues va más allá de un significado natural y trata de mostrarnos su capacidad mediante el uso de metáforas.

Estructura:

Respecto a su estructura interna podemos destacar que el narrador está en primera persona. Esto podemos verlo por ejemplo cuando dice: Yo acudo a ejercitarme solo en mi fantástica esgrima. Se podría hacer mención también del entorno en el que se desarrolla el poema, pues si lo observamos detenidamente; el poeta se basa en ciudades y en campos (haciendo mención también de elementos típicos de éstos) para explicar los efectos positivos que tiene el sol. Los explica de forma que nos da a entender que el sol se lleva todo lo malo y llena de esperanza cualquier lugar al que éste llegue.

En cuanto a la estructura externa, podríamos establecer la siguiente división: una especie de planteamiento que estaría formado por los primeros seis versos, el nudo que lo formarían los siguientes nueve versos y los últimos cinco corresponderían a un desenlace.

Este poema no presenta una métrica ya que todos sus versos son libres.

Recursos literarios:


Si nos fijamos bien en el poema tras su lectura, podemos ver que Baudelaire hace en él un uso continuo de la metáfora, por ejemplo, cuando dice "este padre nutricio" refiriéndose al sol. Pero no es la metáfora uno de los recursos más empleados, sino que algo que si podemos ver continuamente es la intención metafísica del poeta. Cuando hablamos de esta intención metafísica nos referimos a que el autor trata de expresar diferentes emociones más allá del simple significado natural. Por ejemplo: cuando dice que el sol "hace evaporarse las preocupaciones hacia el cielo", trata de decirnos que el sol nos trae alegría y hace que dejemos de lado nuestras preocupaciones. Otro ejemplo de esta intención metafísica es cuando dice "cuando, igual que un poeta, desciende en las ciudades, ennoblece el destino de las cosas más viles, introduciéndose cual rey, sin ruido y sin lacayos, en todos los hospitales y en todos los palacios"; diciendo esto con la intención de hacernos ver que el sol puede llegar a iluminar hasta los rincones más oscuros.

En resumidas palabras, podemos sacar la conclusión de que Baudelaire hace uso de estos recursos e ideas con la finalidad de llegar al lector mediante expresiones metafóricas. 

Comentario crítico:


Como ya hemos estudiado en clase, las obras de Baudelaire se encuadran en un movimiento que recibió como nombre Simbolismo. Dicho movimiento es conocido por su importancia a finales del siglo XIX, con origen en Francia, pudiendo observar los principios de este en Las flores del mal, libro atribuido a Baudelaire. Como otro dato a destacar, podríamos comentar que el Simbolismo es todo lo contrario al Realismo.

En base a la introducción comentada anteriormente, podemos nombrar algunas de las características más conocidas de tal movimiento:

- Por medio de experiencias visuales y emocionales se muestran ideas.
- Emplea símbolos para mostrar estas imágenes.
- Tiene intenciones metafísicas.
- En ocasiones, se establece una relación entre el mundo sensible y el espiritual.

Una vez hablado sobre algunas de sus características y a raíz de ellas podemos ver que el poema "El sol" de Baudelaire sigue estas características al pie de la letra.

Si bien decíamos en la primera característica que por medio de emociones y experiencias visuales se trata de mostrar ideas, podemos ver que el autor del poema mediante las expresiones metafóricas que usa, trata de hacernos ver los efectos positivos que tiene el sol tanto en campos, como en las personas o ciudades... Para ello y con intenciones metafísicas, hace uso del sol como símbolo de esperanza que se lleva hacia otros lugares todo lo maligno. Cabe destacar la sensibilidad con la que trata al sol para establecer las relaciones de este con otros elementos naturales o creados por el hombre, como pueden serlo los hospitales, los palacios o; en general, las ciudades.

Es un poema simbolista muy interesante en el que destaca la belleza que transmite gracias a como el autor hace una especie de descripción del sol. Como sentimientos, este poema nos puede transmitir un estado de tranquilidad y positivismo, siendo tal vez estas emociones la intención que quería trasmitirnos el autor. 

Para finalizar, adjunto el siguiente audio que consiste en el recitado del poema:

sábado, 16 de abril de 2016

Storify sobre la mitología en el Siglo de Oro.

En la plataforma Storify hemos continuado con la tarea del proyecto Claroscuro. En esta ocasión hemos realizado un storify sobre un tema determinado y elegido anteriormente, en mi caso, la mitología. La tarea ha consistido en dar uso a la cuenta de twitter del museo escribiendo tweets formando una especie de análisis de dicho tema. Este ha sido el resultado de mi creación: resultado.

Enlace a la cuenta del museo: aquí.

lunes, 4 de abril de 2016

Padlet sobre el contexto histórico-político de la época de Baudelaire.

En esta entrada se encuentra realizado un Padlet sobre el contexto histórico-político de la época de Baudelaire como bien se indica en el título de la entrada. Esta tarea pertenece al nuevo proyecto que estamos trabajando en la asignatura de Literatura Universal, "Las flores del mal".

En este enlace puedes encontrar el resultado de dicha tarea realizada por Irene García Cuevas y Daniel Roca Márquez.

Enlace a la página web principal de Padlet.

Enlace a la página web principal del proyecto.

domingo, 3 de abril de 2016

El Cuervo.

Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
"Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más."

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
"Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más."

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
"Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía."
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: "¿Leonora?"
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: "¡Leonora!"
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
"Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio."
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
"Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: "Nunca más."

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
"Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas."
Y entonces dijo el pájaro: "Nunca más."

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
"sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de "Nunca, nunca más."

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: "Nunca más,"

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
"¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!"
Y el Cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!"
Y el cuervo dijo: "Nunca más."

"¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más."

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!



El Cuervo, Edgar A. Poe

Tema del poema:


El tema de este poema es el fervor sin cesar que experimenta el narrador por su amada, pues se encuentra en un conflicto que presenta la contradicción entre querer olvidar y querer recordar el desamor inevitable en su vida.

Su estructura:


En cuanto a su estructura externa podríamos decir que el poema se divide en: el planteamiento, formado por el primer verso hasta “...vuelvo a repetir”. El nudo, parte formada desde que dice, “...es un visitante a la puerta de mi cuarto” hasta “¡Sea esa palabra nuestra señal de partida…!”. Por último el desenlace, que está comprendido desde “Vuelve a la tempestad… hasta el final del poema.

Respecto a la estructura interna podemos destacar el narrador, el cual está en primera persona, y el ambiente en el que se desenvuelve el protagonista, pues, sufre diferentes emociones por la pérdida de Leonora y entre otros estados, la agonía con la que trata de desahogarse.

Este poema no tiene métrica puesto que todos sus versos son libres.  

Sus recursos literarios:


En este poema encontramos diversos recursos literarios.
Podemos identificar epítetos en los versos Mas en el silencio insondable la quietud callaba y frente al ave cuyos ojos, como tizones encendidos, pues los adjetivos subrayan una cualidad característica de los sustantivos a los que acompaña (silencio insodable, tizones encendidos).

Al mismo tiempo diferenciamos el hipérbaton en los versos Escrutando hondo en aquella negrura y permanecí largo rato, atónito, temeroso, pues se produce una alteración en el orden sintáctico de las oraciones.

También podemos encontrar una anáfora en la repetición de las palabras Nunca más, pues se repite en varias ocasiones al final del verso.
Por último, observamos recurso símil en los versos Y sus ojos tienen la apariencia

de los de un demonio que está soñando, ya que emplea una expresión de comparación y semejanza entre los ojos del cuervo y los ojos de un demonio que está soñando.