jueves, 4 de febrero de 2016

Comentario del T. III. sobre Werther.

Ésta es la última vez que abro los ojos; la última, ¡ay de mí! Ya no volverán a ver la luz del sol, que hoy se oculta detrás de una niebla densa y sombría. ¡Sí, viste de luto, naturaleza! Tu hijo, tu amigo, tu amante se acerca a su fin. ¡Ah, Carlota!, es una cosa que no se parece a nada y que sólo puede compararse con las percepciones confusas de un sueño, el decirse: “¡Esta mañana es la última!” Carlota, apenas puedo darme cuenta del sentido de esta palabra: “¡La última!” Yo, que ahora tengo la plenitud de mis fuerzas, mañana estaré sobre la tierra rígido y sin vida. ¡Morir! ¿Qué significa esto? Ya lo ves: los hombres soñamos siempre que hablamos de la muerte. He visto morir a mucha gente; pero somos tan pobres de inteligencia, que a pesar de cuanto vemos, nunca sabemos nada del principio ni del fin de la vida. En este momento todavía soy mío..., todavía soy tuyo, sí, tuyo, querida Carlota; y dentro de poco..., ¡separados.... desunidos, quizá para siempre! ¡No, Carlota, no! ¿Cómo puedo dejar de ser? Existimos, sí. ¡Dejar de ser! ¿Qué significa esto? Es una frase más, un ruido vano que mi corazón no comprende. ¡Muerto, Carlota! ¡Cubierto por la tierra fría en un rincón estrecho y sombrío! Tuve en mi adolescencia una amiga que carecía de apoyo y de consuelo. Murió y la acompañé hasta la fosa, donde estuve cuando bajaron el ataúd; oí el crujir de las cuerdas cuando las soltaron y cuando las recogieron. Luego arrojaron la primera palada de tierra, y la fúnebre caja produjo un ruido sordo, después más sordo, y después más sordo todavía, hasta que quedó completamente cubierta de tierra. Caí al lado de la fosa, delirante, oprimido, y con las entrañas hechas pedazos. Pues bien: yo no sé nada de lo que hay más allá del sepulcro. ¡Muerte! ¡Sepulcro! No comprendo estas palabras.
¡Oh! ¡Perdóname, perdóname! Ayer... aquél debió ser el último momento de mi vida. ¡Oh ángel! Fue la primera vez, si, la primera vez que una alegría pura y sin límites llenó todo mi ser.

Me ama, me ama... Aún quema mis labios el fuego sagrado que brotaba de los suyos; todavía inundan mi corazón estas delicias abrasadoras. ¡Perdóname, perdóname! Sabía que me amabas; lo sabía desde tus primeras miradas, aquellas miradas llenas de tu alma; lo sabía desde la primera vez que estrechaste mi mano. Y, sin embargo, cuando me separaba de ti o veía a Alberto a tu lado, me asaltaban por doquiera rencorosas dudas.

En este fragmento podríamos destacar como temas principales el amor y el suicidio. El amor, podemos encontrarlo reflejado en la pasión que Werther siente por Carlota y, la menciona varias veces a lo largo de éste fragmento. Pero no sólo tenemos como posible tema principal el amor, sino que el suicidio también está muy presente en este fragmento, teniendo continuamente pensamientos suicidas, pesimistas y desesperados. Quizás, (ya como tema secundario); podemos encontrar la tesis de razón frente a pasión, ya que de alguna forma, el protagonista muestra un carácter impulsivo y habla con fogosidad.

Los temas comentados anteriormente podemos encontrarlos continuamente a lo largo de ésta novela epistolar, ya que el autor va haciéndonos ver conforme transcurre la obra los diferentes estados en los que se encuentra según lo que le vaya ocurriendo. Esta novela se divide en dos libros y una tercera parte en la que el editor se dirige al lector. A su vez, éstos libros están formados por cartas en las que se cuenta la historia del joven Werther, de hay que sea una novela epistolar. Cabe destacar que estas cartas no siempre tienen la misma extensión y, si observamos en ocasiones las fechas, podemos ver la discontinuidad de tiempo que hay entre cada una de ellas.

Para ser más exactos, podemos decir que este fragmento pertenece a la parte del editor al lector, en la que ya no es Werther quién nos cuenta la historia en primera persona. Es el editor quien nos cuenta la historia y lo hace en tercera persona.

Si destacamos algo del espacio, podemos observar que no se basa en un lugar concreto, sino que, como ya venimos comentando en anteriores ocasiones, Werther se encuentra de nuevo en ese pueblo ficticio al que llama Wahlheim.

Haciendo una breve consideración del estilo, podemos destacar que hace uso de las características propias del Sturm und Drang, encontrando durante toda la obra numerosas exclamaciones, interrogaciones, alguna que otra frase retórica e interjecciones y reticencias entre otros muchos. Como ejemplos tenemos los siguientes:

- Exclamaciones: ¡No, Carlota, no!, ¡Muerte!, ¡Sepulcro!.
- Interrogaciones: ¿Cómo puedo dejar de ser?.
- Frases retóricas: ¡Dejar de ser! ¿Qué significa ésto?.
- Interjecciones: ¡Oh!, ¡Oh ángel!.
- Reticencias: Ayer..., Me ama, me ama...

Por último mencionaré los personajes que aparecen en éste fragmento. El personaje que aparece en este fragmento es Werther, aunque también se hace mención de Carlota, que aparece durante toda la obra y de su esposo Alberto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario