domingo, 15 de noviembre de 2015

Comentario del T. III. El Decamerón.

Hermosas señoras, gran peso me incumbe si quiero con una buena historia daros gusto como os lo han dado aquellas que antes han hablado; del cual, con la ayuda de Dios, espero descargarme asaz bien. Debéis, pues, saber que en nuestra ciudad hubo un riquísimo mercader llamado Arriguccio Berfinghieri, el cual neciamente, tal como ahora hacen cada día los mercaderes, pensó ennoblecerse por su mujer y tomó a una joven señora noble (que mal le convenía) cuyo nombre fue doña Sismonda. La cual, porque él tal como hacen los mercaderes andaba mucho de viaje y poco estaba con ella, se enamoró de un joven llamado Roberto que largamente la había cortejado; y habiendo llegado a tener intimidad con él, y teniéndola menos discretamente porque sumamente le deleitaba, sucedió (o porque Arriguccio oyese algo o como quiera que fuese) que se hizo el hombre más celoso del mundo y dejó de ir de viaje y todos sus demás negocios, y toda su solicitud la había puesto en guardar bien a aquélla, y nunca se hubiera dormido si no la hubiese sentido antes meterse en la cama; por la cual cosa la mujer sintió grandísimo dolor, porque de ninguna guisa podía estar con su Roberto. Pero habiendo dedicado muchos pensamientos a encontrar algún modo de estar con él, y siendo también muy solicitada por él, le vino el pensamiento de hacer de esta manera: que, como fuese que su alcoba daba a la calle y ella se había dado cuenta muchas veces de que a Arriguccio le costaba mucho dormirse, pero que después dormía profundísimamente, ideó hacer venir a Roberto a la puerta de su casa a medianoche e ir a abrirle y estarse con él mientras su marido dormía profundamente. Y para sentir ella cuándo llegaba de guisa que nadie se apercibiese, inventó echar una cuerdecita fuera de la ventana de la alcoba que por uno de los extremos llegase cerca del suelo, y el otro extremo bajarlo hasta el pavimento y llevarlo hasta su cama, y meterlo bajo las ropas, y cuando ella estuviese en la cama atárselo al dedo gordo del pie; y luego, mandando decir esto a Roberto, le ordenó que, cuando viniera, tirase de la cuerda y ella, si su marido durmiese, lo soltaría e iría a abrirle, y si no durmiese, lo cogería y lo tiraría hacia sí, a fin de que él no esperase. La cual cosa plugo a Roberto; y habiendo ido muchas veces, alguna le sucedió estar con ella y alguna no.

3. Exponga el tema del fragmento y relaciónelo con el resto de la obra. 

4. Analice las características formales del fragmento: su técnica y los recursos expresivos empleados.

5. Exprese su valoración personal del texto y relaciónelo con los conflictos de nuestro tiempo o con otras manifestaciones artísticas.


3. Comencemos hablando del tema de este fragmento, pues, nuevamente, podemos ver que el tema principal es la infidelidad, algo que ya empieza a verse como algo normal. También podemos ver el uso de la inteligencia humana, recurso que usan los personajes de esta obra a lo largo de la jornada para no salir mal parados en numerosas ocasiones (e ahí el tópico de la fortuna), el cual encontramos en numerosas ocasiones a lo largo de la obra.

4. Podemos observar sin duda alguna, que éste fragmento consta de una perfecta narración en la cual se expone al lector la situación en la que se encuentran los personajes de la obra. En cambio, como ya comentábamos en otras entradas, a lo largo de éste capítulo se hace uso del diálogo directo e indirecto para agilizar de alguna forma dicha obra.

Nos encontramos en esta ocasión en la Jornada VII, al final del relato III. Podemos destacar el uso de largas oraciones, como es el siguiente caso: "Hermosas señoras, gran peso me incumbe si quiero con una buena historia daros gusto como os lo han dado aquellas que antes han hablado; del cual, con la ayuda de Dios, espero descargarme asaz bien". También cabe destacar con un claro ejemplo, el uso de la inteligencia humana y el ingenio (en este caso un invento que ideó la mujer para percatarse de la llegada de Roberto a su casa con la finalidad de mantener relaciones sexuales con él), como ya comentábamos en el punto anterior, con el siguiente ejemplo: "Y para sentir ella cuando llegaba de guisa que nadie se apercibiese, inventó echar una cuerdecita fuera de la ventana de la alcoba que por uno de los extremo llegase al suelo, y el otro extremo bajarlo hasta el pavimento y llevarlo hasta su cama, y meterlo bajo las ropas, y cuando ella estuviese en la cama atárselo al dedo gordo del pie; y luego, mandando a decir esto a Roberto, le ordenó que, cuando viniera, tirase de la cuerda y ella, si su marido durmiese, lo soltaría e iría a abrirle, y si no durmiese, lo cogería y lo tiraría hacia sí, a fin de que el no esperase".

Conforme avanza la obra, más concretamente al final, podemos ver una rápida aceleración del tiempo que; (quizás podríamos relacionarlo con el tópico literario del Tempus Fugit). Hace uso de un lenguaje culto y escasean los recursos literarios. En éste fragmento podemos ver el uso del hipérbaton, colocando el verbo al final de la frase.

5. Para terminar, hagamos una valoración personal del texto. Hoy día, a pesar de que muchos países siguen privando a la mujer en cuanto a derechos y le dan menor importancia que al hombre llegando a ser en ocasiones un simple trozo de carne, impidiendo su completa liberación sexual, Boccaccio con El Decamerón, trata de darle el mismo valor igualitario que al hombre y sin privarla de libertad, mostrando el lado aventurero que ésta posee.

Esa sería la causa de la importancia que le podemos dar al Decamerón, pues en la época del escritor italiano, tenían ideas y una imagen de la mujer muy diferente a la actual. Gracias a estos 100 relatos, Boccaccio cambia el pensamiento que tenían de ellas y gracias a ello a día de hoy no se discrimina tanto, pero no podemos olvidar que no cambiará nada hasta que la mujer tenga los mismos derechos que el hombre.

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