sábado, 19 de septiembre de 2015

Si los hombres fueran hormigas...

Si la sociedad fuera como hormigas, probablemente no habría interés por la libertad humana.

Si el hombre fuese individual como las hormigas, si el hombre fuera uniforme, si el hombre fuera intercambiable, privado de rasgos propios de personalidad; ¿a quién le importaría si fuesen libres o no lo fuesen?

Mejor dicho, ¿le importaría a alguien su existencia, o no?

Lo que caracteriza a la raza humana, aunque podamos ser similares a otros en algo, es que cada persona es única y cada uno tenemos una personalidad completamente propia e individualizada.

Es este el hecho que nos hace únicos de alguna forma (el hecho de que ninguna persona sea intercambiable), lo que nos hace irreemplazables y nos hace preocuparnos de si estamos vivos o muertos o de nuestro estado de ánimo, por ejemplo.

Finalmente, está el hecho de que las personalidades que nos caracterizan sean únicas, por lo que necesitan libertad para su buen desarrollo, el cual constituye uno de los principales
argumentos a favor de una sociedad libre.

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